No vuelvas.

27 de junio de 2013 - Por: Irene Karenina en 23:37

"Si no hay nada, ¿por qué vuelves?"




No vuelvas.

No vuelvas, quédate con tu apartamento blanco
No vuelvas, no vengas tú, con tu minimalismo de amor, con tu amor a cuentagotas
No vengas tú con tus panquecas que nunca preparaste, con el Te amo que dejaste guindando, con la cama arreglada, con tus poquitos libros.
No vuelvas con tus frases rebuscadas, con tu justificación, con tus idealismos, con tus sueños.
No vuelvas.

No vuelvas, tú, con tus animales abandonados, con tus ideas sueltas, con tu cemento fresco, con tus canciones repetidas, con tu nada que contar.
No vuelvas si es para joder. No vuelvas si es para juzgar.

No vuelvas con tu facilismo.
No vuelvas con tu perfume, el que cambiaste por un olor a piel recién bañada, no vuelvas a hipnotizarme con tu amor sugar free
No vuelvas con tus pies descalzos.

No vuelvas en ese cuerpo, no vuelvas con ese cuerpo.

No vuelvas con tu egoísmo.
No vuelvas con tus gritos.
No vuelvas con tus ventanas arriba, con tus favores, con tus intrigas, con tus misterios, con tus embustes.

No vuelvas con tus ojos opacos que no dicen nada.
No vuelvas con tus pellizcos, no vuelvas con tus jalones, no vuelvas con tu brusquedad.
No vuelvas con tus historias.

No vuelvas con tu piel sin sabor, con tus besos de perrito, con tu lengua que no es de fuego, es de púas.
No vuelvas con tu vergüenza de bailar en la calle.

No vuelvas.
No vuelvas, que nunca tendremos París con aguacero, ni Venecia.

No vuelvas, que me cansé de sanar tu cicatriz.

No vuelvas con tu café negro, con tu cabello negro, con tu ánimo negro, con tu futuro negro, con tus ojos negros, con tu nube negra.

No vuelvas,que mucho has jodido ya.

No vuelvas, me rebajo a pedirlo como último favor.

No vuelvas, te lo susurro, te lo canto, te lo grito, te lo escribo, te lo dibujo en la espalda, te lo dibujo en la frente.

Es que tú no sabes, Javier.

16 de abril de 2012 - Por: Irene Karenina en 22:28
Estaba por contarte, Javier, pero más nunca te vi.

El otro día nos encontramos, yo saliendo de clases y tú entrando, me diste un abrazo de esos chéveres, de los que se sienten bonitos, así tipo "tiempo sin verte, pero igual te quiero". El asunto es que olí tu perfume (tú sabes, me encanta que un hombre huela rico), pero de repente algo me quemó el pecho.

Es que tú no sabes, Javier.

Fue un -nefasto- día, una tarde libre en la universidad, la noche anterior te conté que el amor de mi vida me dejó. Estaba tirada en el suelo con mi mejor pinta desquitándome el despecho, llorando de manera intermitente y sintiendo que el mundo se me estaba cayendo a pedacitos. Mira sí, suena dramática y media, pero despecho es despecho.
Nunca se me va a olvidar cómo llegaste, Javier. Fuiste justo a donde yo estaba, traías cara triste, ya sabías. Abriste los brazos y me dijiste "mi amor, lo siento mucho..." y el momento me fulminó.

El perfume, Javier. Tu perfume. EL PERFUME, Javier. Ese día estabas usando el mismo perfume que él, el que juró que no iba a regresar, el que me mató con un "dejémoslo hasta aquí".

No sé cómo hice para no terminar de morirme ahí mismito, de desmayarme, de terminar de lanzarme al suelo y privarme de llanto. Sí pues, me pegó, me quería morir, qué te puedo decir. Pero no lloré, sólo te di las gracias por estar ahí, de corazón, ese tipo de gestos que demuestran que más distancia no es menos cariño.

Ese día que nos encontramos de nuevo (la semana pasada, algo así), me volviste a abrazar y yo estaba sumamente feliz, me sentí tan feliz de verte, Javier. En medio del abrazo te olí, te olfateé, no sé cómo decirlo más elegantemente pero sentí otra vez ese dolorcito. Esta vez más leve, una quemadura suave, un dolorcito directo en la cicatriz.

Tú no lo sabes, Javier, cómo lo ibas a saber, que hueles a día de lluvia donde se me caía el cielo. Que me recordaste aquel momento tan nefasto, donde sentí dolor y rabia, hasta que quedó la rabia. Que hueles a recuerdos que no son tuyos.
Javier, no lo sabes, hueles a cosas que ya no duelen, pero que dan arrechera.

El post cliché de fin de año.

31 de diciembre de 2011 - Por: Irene Karenina en 0:30
La mayoría de las entradas y borradores de mi blog poco a poco se fueron convirtiendo en notas mentales sin publicar, tengo una lista imaginaria e interminable de tópicos que se me ocurren día a día y cosas de las cuales quiero hablar, pero por ser fin de un año tan caótico y enrollado, aunque sea cliché escribiré, sólo por drenar, por comunicar, porque este año he decidido cerrar todos los ciclos, como dicen en el metro de Caracas: dejar salir es entrar más rápido. Este año 2011 me han pasado tantas cosas que los recuerdos se me confunden como si fuesen de otros años.

Este año mi familia me enseñó que pase lo que pase siempre nos tenemos a nosotros, que en la unión está la fuerza.
Este año entró y salió de mi vida muchísima gente. Mi perspectiva cambió, mi forma de tratar a las personas, mi manera de ver las cosas, mis prioridades, todo cambió.
Este año fue fuerte y casi me lleva por delante. Pero no fue así. Conté con amigos, poquitos, pero los necesarios para sentirme querida y apoyada, en ellos encontré gran parte de la fuerza que necesitaba para seguir adelante.
Este año aprendí que todo tiene un final y pero el camino es lo más importante y fue lo que más disfruté.
Este año me enfermé y me recuperé, me puse estúpida y espabilé, lloré y me reí mucho, viví en las nubes y me caí desde lo alto, grité y guardé silencio.
BAILÉ MUCHÍSIMO, dios mío, me encanta bailar. Este año miré los cielos más hermosos. Unos los pude compartir, otros me trajeron frustración porque solo yo pude verlos. Este año los atardeceres se lucieron, las estrellas hicieron su debut y una estrella fugaz apareció para darnos la oportunidad de pedir un deseo todos en familia mientras la veíamos desde el carro.
Este año me di cuenta que hablo muchísimo de mi familia, cual muchachita enamorada que no para de hablar del novio o de la mejor amiga, así tal cual. Las mejores anécdotas que tengo para contar son de mis papás, mi primita o mi hermanita. Este año el mundo se enteró de que mis papás son un par de muchachitos todavía y mi hermanita es cada vez más mujer.
No crecí NADA en estatura, cosa que me frustra, pero siento que crecí como persona y eso es más importante que unos cuantos centímetros para arriba. También fui de esas pocas chicas de mi edad que mantuvo la cordura y no he crecido "hacia adelante", si saben a lo que me refiero.
Este año cumplí 19 años.
Pasó otro año y sigo sin saber manejar.
Este año he sido más ácida y sincera que nunca. Me volví la reina de los sarcasmos y hago un chiste de casi todo.
Este año, igual que el anterior, las chicas de la residencia han sido de nuevo mis hermanas, mi familia, con quienes he contado y han contado conmigo para todo. Nos hemos reído, hemos compartido, hemos discutido, hemos hecho mentepolladas y nos hemos apoyado. Las amo negruras.
Este año no pongo nada en una balanza. No sé qué fue mejor o peor.
Finalizo el año sin pensar en "qué hubiera pasado si...". Sin arrepentirme de nada. Riéndome sola, porque de mis picardías me acuerdo.
Aprendí que seguir al corazón es lo más difícil que hay, requiere valentía y determinación, hay que aprender a escucharnos a nosotros mismos dejando a un lado las interferencias. Hay que dejar de hacerse ideas y "pajaritos preñados", debemos abandonar los "mojones mentales" si queremos echar pa' alante.
Este año la vida otra vez me dio el gusto de contar con la amistad de mi Cutu hermosa, mi mejor amiga, que me ha hecho abandonar ese miedo de ponerle ese título a alguien porque siempre me pareció pavoso. Una galla (de cariño) que no tiene pelos en la lengua para un TE LO DIJE y con quien he compartido risas, llantos, preocupaciones y su gente ahora es mi gente, es mi 2da familia y los aprecio como no tienen idea.
Este año sonreí con mensajes que me dejaban muda y me di cuenta que a veces las palabras parecen no ser suficientes.
Este año se hicieron presentes Carlitos, que se ha ganado su título de mi mejor amigo; Richards, que es mi "amors" bello con los ojos más azules que he conocido; Rafa, el plebeyo más dedicado de la corte Irenística jajaja; Pablo (Cass), que es una ratica pero sabe que en el fondo me quiere; Francesco y sus "sé seria Irene", que me hicieron espabilar, y Jonathan, el guapísimo que llega a darme una sacudida o un jalón de orejas cuando lo necesito, pero además siempre tiene palabras lindas para mi.
Lloré como una gafa en los hombros de Josué que siempre estuvieron ahí para mi.
Diego Potter una vez más formó parte de mi vida y nunca se apartó de mi.
Este año me di cuenta que la distancia es NADA. "La distancia más corta entre dos puntos, son los recuerdos".
Tuve la oportunidad de ayudar a una familia que en 2 días me enseñó que a veces nos quejamos por cosas totalmente estúpidas e inútiles, que una familia unida puede más que cualquier cosa, que el respeto y el amor son lo más importante en la educación de un ser humano y que todos somos iguales, sin importar status social o la cantidad de numeritos en el saldo de tu cuenta bancaria. Una familia de muy bajos recursos que pueden necesitar muchas cosas materiales, pero amor y decencia tienen de sobra y para regalar. Jamás los voy a olvidar. Trabajé en equipo, me divertí, me cansé, me llené de barro, me lastimé, pero salí con el corazón lleno de satisfacción.
Este año comí todo lo que se me antojó. Me enfermé, pero fui feliz mientras duró.
Este año ha sido un cúmulo de experiencias totalmente nuevas.
Recuperé contacto con amigos muy queridos, perdí contacto con otros. Me reí como loca con mi ozo Eduardo (Dino) y recordé viejos tiempos con muchos otros panas. Me di cuenta que César (nene) por más insoportable que sea nunca dejará de estar presente, que Ed Jose es puro amor y Miguel Angel es el pitufín más bello que hay.
Pasó otro año y no fui a Brasil ni a la Gran Sabana. Pero me bañé en un río.
Este año compré muchísimos libros, demasiados, ya no caben en mi cuarto.
Ahora soy parte de un Centro de Estudiantes bochinchero y jodedor, pero también luchador y lleno de buenas ideas para la mejora de la Escuela de Letras.
Este año amé más que nunca a mi UCV.
Este año he dicho más la palabra "bicho" que todos los años anteriores. Además las palabras "cosito" y "bichito" pasaron a tener otro significado, sobre todo cuando las escribo juntas.
Este año me senté en un malecón y vi el atardecer, muy bien acompañada por cierto. También comí nutella, vi películas, me calé conciertos, me reí, hice chistes sensuales y hablé durante horas y horas.
Este año el cuerpo me ha cobrado con intereses el insomnio, las rumbas y la comida dañina.
Pasó otro año y mi memoria muy lejos de mejorar, se puso peor.
Tengo nuevos amigos que son abrazables. Como Isra, por ejemplo (:

Las dificultades me trajeron más cosas buenas que malas en la mayoría de los casos, no puedo ser así de malagradecida. Pero año 2011, te daré una palmadita en la espalda y ya vete, has jorobado bastante.
PD: Estoy consciente de lo destruida y cachetona que salgo en la foto. Estaba gordita, y además tenía toda la mañana trabajando, pero fui feliz. La foto es muy especial para mi, el mejor almuerzo de mi vida.

Porque un poquito de Fe no hace daño.

17 de noviembre de 2011 - Por: Irene Karenina en 23:20
"Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes, y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla y no me dejes culpar de traición a los demás por no pensar igual que yo. Enséñame a querer a los demás como a mí mismo. No me dejes caer en el orgullo sin triunfo, o en la desesperación si fracaso. Mas bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es signo de grandeza y que la venganza es señal de bajeza. Si me quitas el éxito dame fuerzas para aprender del fracaso. Si ofendo a los demás, dame el valor para disculparme. Y si los demás me ofenden, dame el valor para perdonarlos. Señor, si yo me olvido de ti, ¡nunca te olvides de mi!"

Mahatma Gandhi.

De las almas gemelas y tópicos relacionados.

29 de julio de 2011 - Por: Anónimo en 21:22
A Rafa (: 



¿No les ha pasado que abren un libro y leen exactamente lo que necesitaban, cual si fuese una señal de "Esto es lo que debes hacer"?
A mi me pasó, por eso el texto a continuación, me gustó tanto que sentí que debía compartirlo. Parece largo, pero vale la pena leerlo.





"-¿Por qué estás tan rarita? -me pregunta, hablando con un palillo en la boca, como siempre.
-Qué más te da -le digo antes de contarle todo el rollo entero, de principio a fin, acabando con-: Y lo peor de todo es que me he vuelto a obsesionar con David. Creía que se me me había pasado, pero no hago más que acordarme.
-Date seis meses más -me aconseja- Y verás como se te pasa.
-Ya me he dado doce meses, Richard.
-Pues date seis meses más. Échale meses, de seis en seis, hasta que se te pase. Estas cosas llevan tiempo.
Resoplo sonoramente por la nariz, como un toro.
-Zampa, escúchame -me dice Richard-. Un día de éstos vas a recordar esta época de tu vida como un dulce momento de tristeza. Entenderás que, estando de duelo y teniendo roto el corazón, estás en el mejor sitio posible para cambiar tu vida. En un hermoso lugar dedicado a la devoción y en un estado de gracia. Vive este momento minuto a minuto. Deja que las cosas se arreglen solas aquí, en India.
-Pero es que lo quería de verdad.
-Pues mira qué bien. Querías a no sé quién. ¿No sabes cómo funciona ese tema? El tío ese te ha tocado una parte del corazón que no sabías ni que tenías. Vamos, que te ha dejado tocada, nena. Pero ese amor que has sentido no es más que el comienzo. Casi ni lo has probado. Es sólo un amor mortal, cutre y chapucero. Ya verás como eres capaz de amar mucho más profundamente. Joer, Zampa, que un día llegarás a querer al mundo entero. Ése es tu destino. No te rías.
-No me estoy riendo -le dije, llorando-. Y, por favor, no te rías de mí, pero creo que no consigo olvidarme de este tío porque estaba convencida, en serio de que David era mi alma gemela.
-Y probablemente lo fuera, lo que pasa es que no sabes lo que eso significa. La gente cree que un alma gemela es la persona con la que encajas perfectamente, que es lo que quiere todo el mundo.  Pero un alma gemela auténtica es un espejo, es la persona que te saca todo lo que tienes reprimido, que te hace volver la mirada hacia dentro para que puedas cambiar tu vida. Una verdadera alma gemela es, seguramente la persona más importante que vayas a conocer en tu vida, porque te tira abajo todos los muros y te despierta de un porrazo. Pero ¿vivir con un alma gemela para siempre? Ni hablar. Se pasa demasiado mal. Un alma gemela llega a tu vida para quitarte un velo de los ojos y se marcha. Gracias a Dios. Pero a ti no te da la gana de soltarlo. Esa historia se acabó, Zampa. La función de David era darte una sacudida, sacarte de ese matrimonio que no funcionaba, machacarte un poco el ego, hacerte ver tus obstáculos y adicciones, romperte el corazón para que entrara la luz y desesperarte y hacerte descontrolar tanto que no te quedara más remedio que cambiar tu vida y luego presentarte a tu maestra espiritual y largarse con el viento fresco. Ése era su cometido y lo ha hecho a la perfección, pero ya se acabó. Y a ti no te da la gana de archivarla como una relación corta y punto. Eres como un perro en un vertedero. Como sigas así, te vas a quedar con el hocico metido en la lata y las vas a pasar canutas. Así que olvídate del tema.
-Es que lo quiero.
-Pues quiérelo.
-Es que lo echo de menos.
-Pues échalo de menos. Mándale tu luz y amor cuando te acuerdes de él y olvídate del tema. Te da miedo deshacerte de los últimos trocitos de David, porque sabes que te vas a quedar muy sola y a Liz Gilbert le da pánico lo que pueda pasar si se quedase sola. Pero tienes que entender una cosa, Zampa. Si liberas el hueco que tienes dedicado a obsesionarte con ese tío, te va a quedar un vacío en la cabeza, un espacio abierto, una puerta. ¿Y a que no sabes lo que va a hacer el universo con esa puerta? Pues entrar por ella. Dios va a entrar en ti y te va a llenar de un amor que no hahs visto ni en tus mejores sueños. Deja de usar a David para bloquear esa puerta. Olvídate de ese tema.
-Pero me gustaría que David y yo...
-¿Lo ves? Es lo malo que tienes -me interrumpe-. Te gustan demasiadas cosas. Menos "gustar" y más "buscar", nena, que vas de culo y cuesta abajo.
(...) -A ver si aprendes a dejar que las cosas pasen tranquilamente, Zampa. Como sigas así, te vas a poner enferma de verdad. No vas a volver a dormir bien en tu vida. Te vas a pasar noches dando vueltas en la cama, recriminándote por ser un desastre. ¿Qué me pasa? ¿Cómo es posible que no me vaya bien con ningún tío? ¿Por qué me salen las cosas tan mal? Venga, confiésamelo. Seguro que anoche te pasaste las horas muertas pensando justo eso.
-Venga Richard, ya vale -le pido-. A ver si dejas de darte paseos por mi cabeza.
-Pues cierra la puerta, entonces -dice mi gran yogui el texano".


Capítulo 48 de "India" en Comer, rezar, amar de Elizabeth Gilbert.